13.6.11

"Shortbus" (John Cameron Mitchell, 2006)

De vez en cuando aparece una modesta película que quizá no se estrene en cientos de multisalas a lo largo y ancho de todo el mundo o quizá ni si quiera llegue a ser conocida más allá de algunos círculos de entendidos pero lo cierto es que hay películas que merecen la pena ser vistas y ésta es una de ellas: "Shortbus"

Nos encontramos con un amplio abanico de personajes que por un motivo u otro se encuentran inmersos en una gran crisis emocional (cada uno la suya se sobreentiende) de esta forma el espectador tiene incluso la oportunidad de verse reflejado en el personaje que más se ajuste a su medida y puede ser capaz (o no) de resolver sus propias emociones internas. Cada personaje se siente de una forma u otra solo en la lucha contra su propia obsesión pero todos encuentran cobijo en Shortbus que a parte de ser el título de la propia peli es también el nombre del local en el que cada alma en pena encuentra su sitio rodeado de otros similares que buscan lo mismo, es decir, sentirse queridos, deseados, necesarios, en definitiva sentirse vivos.

Si tuviera que elegir un personaje sin duda elegiría a Caleb (Peter Stickles), el stalker de la pareja gay protagonista porque aunque a priori sea un personaje extraño que ponga los pelos de punta en el fondo es el más solitario de todos, recluido en sí mismo y obsesionado con los vecinos de en frente a los que espía prácticamente las 24 horas del día. Su propia felicidad se basa en la mismísima estabilidad emocional de la pareja de la que el mismo se autoproclama tercer miembro no invitado.


Seguro que cada cual tendrá su propio personaje, sin ir más lejos mi compañero de visionado se sintió identificado con Severin (Lindsay Beamish) la ama sadomaso en busca de una persona que la quisiera de verdad.

1 comentario:

Héber Sentil dijo...

No me cansaré de repetir ¡qué maravilla de película! A mí, por gustarme, me gusta el personaje de Ceth (Jay Brannan) aunque no es que yo me pueda identificar con él... (más quisiera... xD)
Más que con un personaje me quedo con una escena: la del huevo vibrador. Pocas veces me he reído tanto.